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Enrique Shaw, ex alumno lasallano, será beatificado
El Vaticano confirmó que el Papa León XIV autorizó la promulgación del decreto que habilitó la beatificación de Enrique Ernesto Shaw, empresario y laico argentino, ex alumno del Colegio La Salle Buenos Aires.

De este modo, se anuncia otro Santo en la Familia Lasallana.

La resolución incluyó, en el mismo acto, el reconocimiento de once mártires asesinados durante la Guerra Civil española.

En ese mismo espíritu, la comunidad educativa del Colegio La Salle Buenos Aires acompañó este camino de fe y testimonio a través de una celebración institucional junto a miembros de su familia, poniendo en valor su legado humano, cristiano y profesional.

En abril de 2021, el Papa Francisco ya había declarado como venerable a Shaw. En enero de 2025, el milagro atribuido a su intercesión superó la instancia médica y recibió la aprobación de la Comisión Teológica. El 17 de junio, la Comisión de Teólogos aprobó en forma unánime la oración de intercesión dirigida al candidato y los frutos de la misma en el milagro que se le atribuye; y luego dio su parecer favorable la comisión de obispos y cardenales del Dicasterio para las Causas de los Santos. 

Enrique Shaw no fue sacerdote ni religioso. Fue empresario, esposo, padre de nueve hijos y oficial de la Armada, y su vida vivida con una coherencia poco frecuente lo convirtió en uno de los próximos beatos argentinos. Nacido en 1921 en el Ritz de París, Shaw entendió la empresa de un modo radicalmente distinto al habitual: no como una máquina de lucro, sino como una comunidad de personas. Convencido de que el trabajo debía estar al servicio de la dignidad humana, promovió relaciones laborales basadas en el diálogo, la justicia y el respeto, incluso en contextos de fuerte conflictividad social. Promovió el salario familiar, relaciones laborales justas y fundó ACDE (Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa), con el fin de llevar la Doctrina Social de la Iglesia al corazón de la economía.

Siendo muy joven se enfermó gravemente de cáncer y necesitó transfusiones urgentes, los obreros de su empresa se ofrecieron espontáneamente a donar sangre para salvarle la vida. El episodio se volvió emblemático y Shaw pronunció en una frase que trascendió “Ahora soy feliz, ya que por mis venas corre sangre obrera”.

Durante su paso por La Salle, cultivó su vocación espiritual y académica, a partir de una sólida formación que dejó un legado para su futuro como padre, líder y empresario, su figura es recordada y celebrada por nuestra institución.

Murió en 1962, a los 41 años, y será el primer empresario reconocido como beato, un ejemplo de que la santidad también se vive desde diferentes mundos.

Enrique Shaw
Enrique Shaw