Cuidarnos y confiar en nuestra escuela

Sin lugar a dudas, el aislamiento preventivo que cumplimos estos meses nos afectó de muchas maneras. Tuvimos que adaptar nuestras formas de trabajar, aprender nuevos modos de estar en la escuela y, también, buscar otras formas de vincularnos. Pero, más allá del dolor y la angustia que la pandemia viene generando a nivel global y local, también dispuso un tiempo para pensar y reflexionar sobre muchas de nuestras conductas como miembros de una comunidad.

En nuestro Colegio, este tiempo sirvió para ratificar el compromiso primero con la vida, promoviendo el cuidado de la salud personal y de los demás. Desde una actitud de responsabilidad, afrontamos como comunidad este tiempo difícil que nos toca, buscando garantizar la contención y el aprendizaje de los estudiantes. Y, desde ya, ellos también son artífices de todo lo logrado en este tiempo, por su presencia y agradecimiento en cada clase y espacio en que participan.

Entre uno de los efectos más relevantes de esta pandemia se encuentra la reflexión sobre nuestros vínculos, por ello nos hemos comunicado - y en ocasiones reencontrado - con la escuela, con nuestras familias, con nuestros grupos de trabajo y con nuestros amigos y amigas, incluso con aquellos con los que hacía tiempo no dialogamos. A su vez, esta situación, ha reconfigurado nuestra relación con las tecnologías de la información y la comunicación, un área en la cual venimos invirtiendo y apostando hace algunos años. En este sentido, nos hemos acercado a las redes y aplicaciones para poder estar más cerca, y hemos procurado hacerlo de una forma responsable, sobre todo cuidando la seguridad de los más jóvenes.

Por otra parte, hemos revalorizado el propio tiempo, que en este contexto inédito lo experimentamos de forma diferente, quizás dedicando más de nosotros a eso que en la “normalidad” a veces no podemos por responsabilidades y rutinas. También nos hemos acercado más a los contenidos culturales y artísticos, ante la gran cantidad de propuestas para aprender, disfrutar y entretenernos disponibles en las redes digitales.

La pandemia también nos dio, quizás, el tiempo para la introspección. Los momentos de soledad son sanos si los dedicamos también a la meditación sobre nuestra individualidad y emocionalidad en una situación como esta, donde nos vemos lógicamente afectados. Repensar nuestras conductas, nuestra relación con el ambiente y las formas de aportar a la sociedad dieron como resultado una multiplicidad de acciones de asistencia y solidaridad con las personas que más lo necesitan, en nuestra escuela, en la red lasallana y en la comunidad en general.

Llega una nueva etapa, donde tenemos que seguir cuidándonos y confiar en nuestra escuela, para fortalecer nuestros mejores valores, poner un nuevo voto a la fe y revivir la esperanza de un pronto reencuentro.


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